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Miedos y fobias

El miedo es una reacción presente en todos los animales y en los humanos, tiene una función de supervivencia clara, ya que por un lado prepara nuestro organismo para responder más eficazmente a una situación que podría ser peligrosa, visto así, el miedo no sólo es normal, sino beneficioso para nuestra supervivencia y bienestar. El problema surge cuando en vez de protegernos nos crea una dificultad añadida.

Una fobia se define como un miedo intenso e irracional, que provoca una sensación de ansiedad muy elevada, tanto que hace que la persona evite la situación, cosa, animal, etc. temido, esta evasión condiciona considerablemente su modo de vida. Por ejemplo, alguien con miedo a los espacios cerrados que renuncia a un buen puesto de trabajo porque ello implicaría tener que subir diariamente a la planta 14, o un ejecutivo de una multinacional que tiene que tomarse fuertes tranquilizantes cuando tiene que realizar un viaje de larga distancia y no tiene otro remedio que subirse a un avión, o la persona que cruza la calle, incluso sin mirar, porque ve que se le acerca un perro. En estos ejemplos la persona que sufre el miedo vive su vida condicionada por la necesidad de evitar la situación temida, y cuando esto es imposible lo vive con una dosis muy alta de ansiedad. Esta claro que en estas situaciones, como en cualquiera de la vida, existe un riesgo, pero es infinitamente inferior de lo que persona que lo padece imagina, por eso decimos que es irracional, porque el peligro real y el imaginado son desproporcionados. Sentir terror al encontrarnos con un león en la acera es normal, es un animal salvaje, carnívoro y desorientado; sin embargo encontrarnos con un perro, un animal doméstico, en principio no entraña peligro.

Dicho esto la conclusión es que las fobias o miedos los creamos nosotros, por eso existen tantos miedos como nuestra capacidad creativa pueda generar; sin embargo hay algunos más habituales que otros, entre ellos figuran los miedos específicos, que hacen referencia a cosas concretas, situaciones o animales: por ejemplo miedo a las jeringuillas, a los lugares concurridos,  a las tormentas, a las arañas, etc. Hay otras poco específicas como el miedo a contaminarse, miedo al éxito, miedo al fracaso, agorafobia, la fobia social, etc

Las terapias que pueden ser beneficiosas para las personas que padecen alguna fobia son las terapias graduadas de exposición entre la que se encuentra la desensibilización sistemática, estas técnicas se enmarcan en el enfoque de la terapia cognitivo-conductual. La mayoría de las personas que tienen fobias entienden que están sufriendo un miedo irracional o desproporcionado, aunque este reconocimiento no impide que sigan manifestando esa intensa reacción emocional ante el estímulo fóbico.

La exposición graduada y la terapia cognitivo-conductual trabajan con la meta de desensibilizar a la persona y de cambiar los patrones de pensamiento que están contribuyendo a su miedo. Las técnicas basadas en la terapia cognitivo-conductual son a menudo eficaces, siempre y cuando la persona con este problema esté dispuesta a someterse a un tratamiento que puede durar algunos meses (en ocasiones semanas).